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e entiende por lechazo la cría de oveja que todavía mama, si bien este término es un localismo que se utiliza en el ámbito geográfico de la cuenca del Duero. En el resto de España se conoce como cordero lechal o simplemente cordero.
Dentro de las tres razas de ganado ovino de la región en Castilla y León -churra, castellana y ojalada- Rogelio Sinde se decidió por la comercialización del lechazo churro de raza pura. Una oveja andarina y resistente que toma el nombre por su lana basta y que a primera vista se diferencia de otras razas por su lana blanca con manchas negras en el hocico y las patas y su fino y largo rabo. Una raza, como las otros dos, durante muchos siglos oscurecida por la merina, pero que, sin embargo, es una de las más antiguas de la península Ibérica, estando datada su presencia bajo la denominación celta, si bien su ubicación geográfica se sitúa en la mitad norte de la Cuenca del Duero, principalmente en Tierra de Campos (Valladolid y Palencia), Valle del Cerrato (Palencia) y Valle del Esgueva (Valladolid). Zonas que aportan un clima idóneo para su crianza, eso es, inviernos duros y largos y veranos cortos e irregulares. Además, la churra es una raza longeva, prolífica y con apenas enfermedades congénitas.
Es igualmente la raza que con menor peso y la menor edad, ofrece la mejor calidad, con un engrasamiento óptimo. Su carne tiene la infiltración de grasa suficiente, equilibrada, transfiriendo a ésta la jugosidad, ternura y sabor característicos. Su permanencia en el campo alimentándose de forma natural en un medio en el que abundan el romero o el tomillo y que dotan a la carne del lechazo churro de aromas y sabores bien diferenciados.
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